Bandos que se enfrentaron en la Primera Guerra Mundial: Potencias Centrales y Aliados
La Primera Guerra Mundial se desarrolló entre 1914 y 1918 y enfrentó a las principales potencias europeas, además de implicar a países de otros continentes. El conflicto no comenzó exactamente como una guerra mundial, pero se extendió por la incorporación de nuevos Estados, por los imperios coloniales y por la importancia económica y militar de los países participantes.
Las alianzas diplomáticas anteriores a 1914 ayudaron a dividir Europa en dos grandes bloques. Sin embargo, no todos los países que pertenecían a una alianza antes de la guerra combatieron finalmente en el mismo lado. Los dos bandos principales fueron las Potencias Centrales y los Aliados, también llamados Potencias Aliadas.
La Triple Alianza antes de la guerra
La Triple Alianza fue un acuerdo firmado en 1882 por el Imperio alemán, el Imperio austrohúngaro y el Reino de Italia. Su creación estuvo relacionada con la política exterior de Otto von Bismarck, canciller alemán, que pretendía reforzar la posición de Alemania y evitar su aislamiento diplomático.
El acuerdo no debe confundirse por completo con las Potencias Centrales de la guerra. Aunque Alemania y Austria-Hungría fueron el núcleo de este bando, Italia no luchó junto a ellas en 1914. Al comenzar el conflicto, el Gobierno italiano se declaró neutral porque consideraba que la Triple Alianza tenía un carácter defensivo y que Austria-Hungría había iniciado las hostilidades contra Serbia. En 1915, Italia entró en la guerra junto a los Aliados.
El Imperio ruso había mantenido anteriormente relaciones con Alemania y Austria-Hungría, pero sus intereses en los Balcanes chocaban especialmente con los de Austria-Hungría. Por ello, Rusia terminó acercándose a Francia y al Reino Unido, que formaban el bloque rival.
La Triple Entente
La Triple Entente fue el entendimiento diplomático formado por Francia, el Imperio ruso y el Reino Unido. No era un único tratado militar idéntico al de la Triple Alianza, sino el resultado de varios acuerdos: Francia y Rusia se habían aliado en la década de 1890; el Reino Unido y Francia firmaron la Entente Cordiale en 1904; y el Reino Unido y Rusia alcanzaron un acuerdo en 1907.
Esta aproximación respondió, entre otros factores, al crecimiento del poder alemán y a la preocupación por el equilibrio europeo. Francia quería protegerse frente a Alemania y mantener la posibilidad de recuperar Alsacia y Lorena, territorios que había perdido tras la guerra franco-prusiana de 1870-1871. Rusia defendía sus intereses en los Balcanes y el Reino Unido observaba con inquietud el aumento de la capacidad militar y naval alemana.
Cuando estalló la guerra, estos acuerdos facilitaron la ampliación del conflicto. Aun así, cada país conservó sus propios objetivos políticos y militares. Por eso, los Aliados no formaban un grupo completamente uniforme.
Las Potencias Centrales
El bando encabezado por Alemania y Austria-Hungría recibió el nombre de Potencias Centrales, debido a la posición geográfica de sus principales miembros en Europa. Durante la guerra se incorporaron también el Imperio otomano y Bulgaria.
Imperio austrohúngaro
El asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austrohúngaro, en Sarajevo el 28 de junio de 1914 desencadenó una crisis internacional. Austria-Hungría responsabilizó a Serbia y le declaró la guerra el 28 de julio. Rusia apoyó a Serbia, mientras que Alemania respaldó a Austria-Hungría. La cadena de movilizaciones y declaraciones de guerra hizo que el enfrentamiento local se convirtiera en un conflicto europeo.
El Imperio austrohúngaro combatió en varios frentes, especialmente contra Serbia, Rusia, Rumanía e Italia. Las derrotas militares, las dificultades económicas y las tensiones entre las distintas nacionalidades que formaban el imperio debilitaron su estructura. Al terminar la guerra, el Imperio austrohúngaro desapareció y sus territorios se dividieron entre varios Estados.
Imperio alemán
Alemania apoyó a Austria-Hungría frente a Serbia y declaró la guerra a Rusia el 1 de agosto de 1914. Poco después declaró la guerra a Francia y ocupó Bélgica para poner en marcha su estrategia militar en el frente occidental. La invasión de Bélgica provocó la entrada del Reino Unido en la guerra.
El Imperio alemán tuvo que combatir principalmente contra Francia y el Reino Unido en el oeste, y contra Rusia en el este. Su ejército poseía una gran capacidad industrial y militar, pero la guerra prolongada, el bloqueo naval y la presión simultánea de varios enemigos terminaron debilitando al país.
Imperio otomano y Bulgaria
El Imperio otomano se incorporó a las Potencias Centrales en 1914. Su participación abrió nuevos frentes en Oriente Próximo y en zonas próximas al estrecho de los Dardanelos. También controlaba territorios extensos y tenía intereses relacionados con Rusia.
Bulgaria entró en la guerra en 1915 junto a las Potencias Centrales. Su decisión estuvo vinculada, entre otras razones, a los conflictos territoriales y políticos de los Balcanes. La derrota del bando central provocó la pérdida de territorios y transformaciones políticas en estos imperios.
Los Aliados o Potencias Aliadas
El núcleo inicial de los Aliados estuvo formado por Francia, Rusia y el Reino Unido. A este grupo se fueron sumando Serbia, Bélgica, Japón, Italia, Rumanía, Grecia y, en 1917, Estados Unidos. La participación de cada país comenzó en momentos distintos y estuvo motivada por intereses propios, tratados previos o circunstancias concretas del conflicto.
Francia
Francia declaró la guerra a Alemania el 3 de agosto de 1914. Su posición era especialmente importante porque compartía frontera con el Imperio alemán y porque desde hacía décadas existía una fuerte rivalidad entre ambos países. El Ejército francés defendió su territorio en el frente occidental y participó en algunas de las batallas más prolongadas de la guerra.
Entre los objetivos franceses se encontraban la defensa de sus fronteras, la derrota de Alemania y la recuperación de Alsacia y Lorena. La guerra causó enormes daños en el norte y el este de Francia, donde se desarrollaron muchos combates.
Imperio ruso
Rusia apoyó a Serbia cuando Austria-Hungría le declaró la guerra. Su movilización llevó a Alemania a declararle la guerra en agosto de 1914. El Ejército ruso combatió en el frente oriental contra Alemania y Austria-Hungría, pero sufrió problemas de abastecimiento, transporte y organización.
La guerra agravó la crisis social y política del Imperio ruso. En 1917 tuvieron lugar dos revoluciones: la de febrero, que provocó la caída del zar Nicolás II, y la de octubre, que llevó a los bolcheviques al poder. El nuevo Gobierno firmó posteriormente el Tratado de Brest-Litovsk con las Potencias Centrales en 1918, por lo que Rusia abandonó la guerra antes de su final.
Reino Unido
El Reino Unido declaró la guerra a Alemania el 4 de agosto de 1914, después de que las tropas alemanas invadieran Bélgica. El Gobierno británico había reconocido la neutralidad belga y consideró que su violación exigía intervenir. Además, el Reino Unido tenía intereses estratégicos y coloniales que lo vinculaban al equilibrio europeo.
La armada británica participó en el bloqueo marítimo de Alemania y las fuerzas del imperio británico combatieron en Europa, África, Oriente Próximo y otras regiones. Con el tiempo, sus dominios y colonias también aportaron soldados y recursos.
Italia y Estados Unidos
Italia pertenecía formalmente a la Triple Alianza, pero se mantuvo neutral al comienzo del conflicto. En 1915 se unió a los Aliados y abrió un frente contra Austria-Hungría. Su cambio de bando estuvo relacionado con promesas territoriales y con sus propios objetivos en la región del Adriático y los Alpes.
Estados Unidos entró en la guerra en abril de 1917 contra Alemania. Entre los factores que influyeron en esta decisión estuvieron los ataques de la guerra submarina alemana contra barcos y el deterioro de las relaciones entre ambos países. La llegada de tropas y recursos estadounidenses reforzó a los Aliados durante la fase final del conflicto.
Cómo se organizaban los dos bandos
Las expresiones Triple Alianza y Triple Entente sirven para comprender la situación diplomática anterior a 1914, pero durante la guerra se emplean con mayor precisión los nombres Potencias Centrales y Aliados. La composición de cada grupo cambió con el tiempo: Italia pasó de la neutralidad a luchar con los Aliados, Rusia abandonó el conflicto tras la revolución y Estados Unidos se incorporó en la última etapa.
- Potencias Centrales: Imperio alemán, Imperio austrohúngaro, Imperio otomano y Bulgaria.
- Aliados: Francia, Reino Unido, Imperio ruso, Serbia, Bélgica, Italia, Rumanía, Grecia, Japón y Estados Unidos, entre otros países.
La guerra terminó con la derrota de las Potencias Centrales y el armisticio del 11 de noviembre de 1918. Después se firmaron tratados de paz que modificaron las fronteras europeas y provocaron la desaparición de los imperios alemán, austrohúngaro, otomano y ruso.
Vídeo explicativo
Autor
Marta Salas
Autora de Aulaversum especializada en Ciencias Sociales. Participa en la elaboración y revisión de contenidos educativos relacionados con historia, geografía, sociedad, economía y organización política. Sus explicaciones buscan relacionar acontecimientos, territorios y procesos sociales para ayudar a comprender mejor cómo se han formado y cómo funcionan las sociedades actuales.