Instrumentos musicales de la Edad Media: tipos y características
Los instrumentos musicales de la Edad Media permiten entender cómo se interpretaba la música antes de la aparición de las orquestas y de muchos instrumentos modernos. Durante este periodo se empleaban en ceremonias religiosas, celebraciones cortesanas, espectáculos y actividades al aire libre. Su construcción dependía de los materiales disponibles, de las tradiciones de cada región y de la función que debía cumplir la música.
La música medieval y su contexto
La Edad Media suele situarse entre la caída del Imperio romano de Occidente, en el año 476, y el comienzo del Renacimiento, que se desarrolló aproximadamente a partir del siglo XV. Fue una época extensa y diversa, por lo que los instrumentos no fueron idénticos en todos los territorios ni permanecieron sin cambios a lo largo de los siglos.
La sociedad medieval estaba muy vinculada a la religión y a las cortes de la nobleza. Por eso, la música se desarrolló principalmente en dos ámbitos:
- Música religiosa: se interpretaba en iglesias y monasterios y estaba relacionada con el culto y el canto.
- Música profana: acompañaba bailes, relatos, celebraciones y entretenimientos en palacios, plazas y caminos.
En la música religiosa occidental tuvo una importancia especial la voz humana. Durante buena parte del periodo, el canto ocupó el lugar principal y el órgano fue el instrumento más asociado al acompañamiento litúrgico. Con el desarrollo de formas polifónicas, algunos instrumentos pudieron incorporarse de manera progresiva, aunque su presencia dependía del lugar y del momento histórico.
¿Cómo se clasificaban los instrumentos medievales?
Una manera sencilla de estudiarlos consiste en agruparlos según la forma en que producen el sonido:
- Cuerda: el sonido nace de la vibración de una o varias cuerdas. Estas pueden pulsarse con los dedos, frotarse con un arco o golpearse.
- Viento: el músico hace vibrar una columna de aire al soplar. Algunos instrumentos utilizan una boquilla, un bisel o una lengüeta.
- Percusión: se produce el sonido al golpear, agitar o entrechocar el instrumento.
Los intérpretes de música profana podían ser trovadores, músicos ambulantes y juglares. Los trovadores solían componer e interpretar canciones vinculadas a las cortes, mientras que los juglares ofrecían espectáculos ante públicos diversos. Como muchos de estos músicos se desplazaban de un lugar a otro, eran especialmente útiles los instrumentos resistentes y fáciles de transportar.
Instrumentos de cuerda de la Edad Media
Rabel
El rabel es un instrumento de cuerda frotada relacionado con modelos de origen árabe. Se toca desplazando un arco sobre las cuerdas y se fabrica habitualmente con madera. El número de cuerdas podía variar, al igual que la forma de la caja. Su tamaño y su diseño permitían tocarlo de distintas maneras: apoyado en el cuerpo, sentado o incluso mientras el músico permanecía de pie.
Sinfonía o zanfona
La sinfonía, también conocida como zanfona, zanfonía o cinfonía, tiene un funcionamiento muy particular. En lugar de frotar las cuerdas con un arco, el intérprete gira una manivela que mueve una rueda recubierta y produce la vibración. Una mano acciona la manivela y la otra utiliza teclas para modificar la longitud de determinadas cuerdas y obtener diferentes notas.
Sus antecedentes se relacionan con el organistrum. Los primeros modelos medievales podían tener una caja de resonancia alargada o rectangular. Por su mecanismo, a veces se describe de forma didáctica como un instrumento parecido a un violín accionado por una rueda.
Salterio
El salterio posee una caja de madera, con frecuencia trapezoidal, sobre la que se tensan varias cuerdas. Según el modelo y la forma de interpretación, las cuerdas podían pulsarse con los dedos o golpearse con pequeñas baquetas. Su principio de producción sonora guarda relación con el de otros instrumentos de cuerda percutida y se considera un antecedente importante dentro de la evolución que conduciría a instrumentos de teclado como el clavicordio.
Dulcimer
El dulcimer, llamado también dulcema o dulcemele, pertenece a la familia de las cuerdas percutidas. Tiene una caja de resonancia de madera, normalmente trapezoidal, y grupos de cuerdas metálicas. El intérprete las golpea con pequeñas mazas, de modo que la vibración se amplifica en el interior de la caja. La cantidad de cuerdas asociadas a cada nota podía cambiar según la construcción del instrumento.
Arpa
El arpa es un instrumento de cuerda pulsada. Su armazón tiene una forma aproximadamente triangular y cada cuerda produce una altura determinada. Las arpas medievales eran más pequeñas que muchas arpas modernas y resultaban apropiadas para acompañar canciones y relatos.
Tuvo una presencia notable en los primeros siglos medievales. Con el tiempo, otros instrumentos de cuerda, entre ellos el laúd, adquirieron mayor protagonismo en determinados contextos. Esto no significa que el arpa desapareciera, sino que su uso y su importancia variaron según la época y la región.
Laúd
El laúd es un instrumento de cuerda pulsada cuyo origen se relaciona con tradiciones musicales del mundo árabe. Su caja de resonancia es abombada y está formada por piezas de madera dispuestas como una especie de costillar. El mástil permite cambiar las notas al presionar las cuerdas, que se hacen sonar con los dedos o con una púa.
La abertura de la tapa, por la que se proyecta el sonido, podía presentar una decoración calada. La cantidad de cuerdas y su disposición no fueron siempre las mismas, ya que el instrumento experimentó cambios durante la Edad Media. Su forma influyó en la evolución posterior de varios cordófonos europeos.
Guitarras medievales
En la Edad Media existieron instrumentos conocidos como guitarras, aunque no eran iguales a la guitarra actual. Se tocaban pulsando las cuerdas con una mano y modificando su longitud con la otra sobre el mástil. Entre las denominaciones más conocidas se encuentran la guitarra morisca y la guitarra latina.
La diferencia principal entre ambas se relacionaba con la forma de la caja de resonancia. La guitarra morisca presentaba rasgos vinculados a modelos de tradición árabe, mientras que la guitarra latina tenía un diseño más cercano a otros cordófonos utilizados en Europa. No deben confundirse directamente con la guitarra moderna, que es el resultado de una evolución posterior.
Instrumentos de viento medievales
Órgano
El órgano produce el sonido al enviar aire hacia tubos de distintas dimensiones. El intérprete acciona teclas y, según el tipo de órgano, también puede utilizar registros para seleccionar grupos de tubos con características diferentes.
Los órganos medievales no tenían necesariamente el tamaño ni la complejidad de los grandes órganos actuales. Algunos eran instrumentos portátiles y otros permanecían instalados en edificios religiosos. Su timbre y su capacidad para sostener varias líneas musicales hicieron que se asociara especialmente con la interpretación de música religiosa y con el desarrollo de la polifonía.
Dulzaina y bombarda
La dulzaina y la bombarda son instrumentos de viento-madera con doble lengüeta. En ellos, dos láminas finas vibran cuando el aire pasa entre ellas. Este mecanismo produce un sonido intenso y penetrante, apropiado para espacios abiertos, celebraciones y agrupaciones instrumentales.
Ambos instrumentos pertenecen a una tradición muy antigua de aerófonos de lengüeta y se consideran relacionados, por su principio de funcionamiento, con la familia que más tarde incluiría al oboe. No son idénticos: sus dimensiones, su forma y su timbre podían ser diferentes.
Flautas
Las flautas medievales se fabricaban habitualmente con madera, aunque en la historia de estos instrumentos también se emplearon otros materiales. El músico soplaba para poner en vibración el aire del interior y tapaba o destapaba los agujeros con los dedos para cambiar de nota.
Había flautas verticales, como la flauta de pico, y flautas horizontales, como la flauta travesera. En las primeras, el aire entra por una abertura en la parte superior y un bisel ayuda a producir el sonido. En las segundas, el intérprete dirige el aire hacia una abertura lateral. Los modelos medievales podían diferenciarse mucho entre sí en tamaño, afinación y número de agujeros.
Instrumentos de percusión y señales
La percusión también estaba presente, aunque en muchas descripciones de la música medieval los instrumentos de cuerda y viento reciben más atención. Entre los instrumentos utilizados se encontraban las sonajas, las panderetas, los atabales y el atabor. Servían para marcar ritmos, acompañar danzas o reforzar el carácter festivo de una interpretación.
Los cuernos y las trompetas, como el añafil, podían emplearse para emitir señales y anunciar acontecimientos. Su relación con ceremonias, desplazamientos y actividades militares les daba una función distinta de la que tenían los instrumentos destinados principalmente a acompañar canciones.
Qué nos enseñan estos instrumentos
Los instrumentos medievales muestran que la música no se organizaba de una única manera. Un mismo instrumento podía utilizarse en contextos diferentes, y su forma podía cambiar con el paso de los siglos. Además, la circulación de personas y conocimientos entre Europa, el mundo árabe y otras regiones favoreció el intercambio de técnicas y diseños.
Muchos instrumentos actuales conservan principios presentes en aquellos modelos: las cuerdas que se pulsan, los arcos que las frotan, las lengüetas que vibran o el aire que atraviesa tubos. Estudiarlos permite comprender que la historia de la música también es la historia de la tecnología, de los materiales y de las formas en que cada sociedad crea y comparte sonidos.
Vídeo explicativo
Autor
Clara Navarro
Autora de Aulaversum especializada en contenidos de Música. Participa en la elaboración y revisión de materiales sobre lenguaje musical, teoría, instrumentos, ritmo, melodía e historia de la música. Sus contenidos buscan acercar los conceptos musicales de manera sencilla y práctica, combinando explicaciones claras con ejemplos que faciliten su comprensión.