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Las alteraciones musicales: definición y características

Las alteraciones musicales: definición y características
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La escritura musical utiliza signos que permiten indicar con precisión cómo deben interpretarse las notas. Entre ellos se encuentran las alteraciones musicales, unos símbolos que modifican la altura de los sonidos y ayudan a construir escalas, melodías y acordes. Para comprender su función, conviene repasar primero algunas ideas básicas sobre la afinación, los intervalos y las escalas.

Resumen
Resumen
Las alteraciones musicales son signos que modifican la altura de una nota. El sostenido la eleva un semitono, el bemol la baja y el becuadro anula esos cambios. También existen dobles sostenidos y bemoles. Se relacionan con la tonalidad, la escala, la melodía y la armonía. La armadura reúne las alteraciones fijas de una tonalidad; las accidentales afectan a pasajes concretos. Se escriben a la izquierda de la nota.

Conceptos previos a las alteraciones musicales

Las alteraciones se entienden mejor cuando sabemos qué significa que una nota sea más aguda o más grave y cómo se organiza la distancia entre los sonidos.

Afinación

La afinación es la altura de un sonido, es decir, la frecuencia que determina si lo percibimos como más grave o más agudo. En un piano, por ejemplo, las teclas situadas hacia la izquierda producen sonidos generalmente más graves, mientras que las de la derecha producen sonidos más agudos. En la música occidental, las notas naturales reciben los nombres do, re, mi, fa, sol, la y si.

Que una nota aparezca más arriba o más abajo en el pentagrama también permite representar su altura relativa. Sin embargo, la posición no es lo único importante: una alteración puede cambiar la afinación de una nota aunque esta conserve el mismo nombre y lugar escrito.

Intervalo

Un intervalo es la distancia que separa dos sonidos. Para medir las distancias pequeñas se utilizan principalmente el tono y el semitono. Un semitono es la distancia mínima habitual entre dos notas consecutivas en el sistema musical occidental; dos semitonos forman un tono.

Escala musical

Una escala es una sucesión ordenada de notas que ascienden o descienden siguiendo una distribución concreta de tonos y semitonos. La escala elegida sirve como base para una tonalidad y condiciona las notas que aparecen con mayor frecuencia en una composición.

Qué son las alteraciones musicales

Las alteraciones musicales son signos que cambian la altura de una nota. No crean necesariamente un nombre completamente nuevo, sino que modifican la nota natural hacia arriba o hacia abajo. Las más importantes son las siguientes:

El sostenido

El sostenido se representa con el símbolo ♯ y eleva la nota a la que acompaña en un semitono. Por ejemplo, un do escrito con sostenido se convierte en do sostenido.

El bemol

El bemol se representa con el símbolo ♭ y baja la nota un semitono. Así, un la con bemol suena un semitono más grave que el la natural.

El becuadro

El becuadro cancela el efecto de un sostenido o de un bemol aplicado anteriormente. Su función es devolver la nota a su altura natural dentro del contexto en el que aparece.

También existen el doble sostenido y el doble bemol, que modifican la nota en dos semitonos ascendentes o descendentes, respectivamente. Se emplean con menos frecuencia porque en muchas situaciones pueden sustituirse por otra escritura más sencilla. A lo largo de la historia se han utilizado asimismo signos para representar modificaciones menores que un semitono, aunque no forman parte del uso habitual de la notación tonal occidental actual.

Características y función de las alteraciones musicales

Las alteraciones no son adornos colocados al azar. Se relacionan con la tonalidad, la escala, la melodía y la armonía de una obra. Gracias a ellas, el compositor puede utilizar las notas que necesita para mantener una determinada organización sonora o para producir un cambio expresivo.

Una nota que no pertenece a la escala principal puede generar una sensación de tensión o de contraste. Esa relación entre sonidos puede producir una disonancia. La disonancia no significa necesariamente que algo esté mal escrito o que resulte desagradable: en estilos como el jazz y en muchas obras de otros periodos se utiliza de forma intencionada para crear movimiento, expectación o color. Su efecto depende de las notas que la rodean y de cómo se resuelve después.

Alteraciones y tonalidad

Cada tonalidad se construye a partir de una escala concreta y puede tener un conjunto fijo de sostenidos o bemoles. Ese conjunto recibe el nombre de armadura. Por ejemplo, la tonalidad de Re mayor utiliza dos sostenidos: uno para fa y otro para do. La tonalidad de Mi bemol mayor emplea tres bemoles: si, mi y la.

La armadura se escribe al principio del pentagrama, después de la clave y antes de la indicación de compás. Sus alteraciones afectan, por regla general, a todas las notas correspondientes durante la obra o hasta que aparece una nueva armadura. De este modo, no es necesario repetir el símbolo cada vez que se escribe una nota de ese nombre.

Además de las alteraciones de la armadura, una partitura puede incluir alteraciones accidentales. Estas se colocan junto a una nota concreta para cambiarla en ese pasaje. Su efecto suele mantenerse durante el compás en el que aparece, salvo que otra indicación lo modifique o que la organización de la partitura establezca una excepción.

Cómo se escriben las alteraciones musicales

La alteración se coloca a la izquierda de la cabeza de la nota y en la misma línea o espacio del pentagrama que corresponde a esa nota. Debe quedar claramente alineada para que el intérprete sepa qué sonido debe modificar.

Si se quiere escribir, por ejemplo, un re bemol, el símbolo de bemol se sitúa antes de la nota re y en su misma posición. No se coloca encima ni debajo de ella, porque eso podría dificultar la lectura y relacionarlo con una nota diferente.

Cuando las alteraciones forman parte de una armadura, aparecen agrupadas al comienzo del pentagrama. Su orden convencional es el siguiente:

  • Sostenidos: fa, do, sol, re, la, mi y si.
  • Bemoles: si, mi, la, re, sol, do y fa.

Estos órdenes permiten reconocer rápidamente la armadura y deducir qué tonalidad puede estar utilizando la obra. Aun así, la tonalidad exacta también depende del contexto musical, porque una misma armadura puede corresponder a una tonalidad mayor y a su relativa menor.

Por tanto, para leer correctamente una partitura hay que observar tanto la armadura como las alteraciones que aparecen junto a notas concretas. La primera establece una referencia general para la obra; las segundas introducen cambios puntuales, corrigen una nota o aportan un efecto expresivo determinado.

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Autor

Clara Navarro Clara Navarro Autora de Aulaversum especializada en contenidos de Música. Participa en la elaboración y revisión de materiales sobre lenguaje musical, teoría, instrumentos, ritmo, melodía e historia de la música. Sus contenidos buscan acercar los conceptos musicales de manera sencilla y práctica, combinando explicaciones claras con ejemplos que faciliten su comprensión.