Primera República española: resumen, antecedentes y principales conflictos
La Primera República española fue el primer intento de establecer un régimen republicano en España. Se proclamó el 11 de febrero de 1873, después de la renuncia de Amadeo I de Saboya, y atravesó una etapa muy breve y conflictiva dentro del llamado Sexenio Democrático. Su fase parlamentaria duró menos de un año y estuvo marcada por la inestabilidad política, los enfrentamientos armados y las dificultades para organizar el nuevo sistema de gobierno.
Durante este periodo se sucedieron cuatro presidentes: Estanislao Figueras, Francisco Pi y Margall, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar. Cada uno tuvo que afrontar problemas diferentes, aunque todos encontraron una situación política complicada y escasos apoyos para aplicar reformas profundas.
Antecedentes de la Primera República española
Para comprender la proclamación de la República hay que situarse en la crisis de la monarquía de Isabel II. La revolución de 1868, conocida como La Gloriosa, provocó el destronamiento de la reina y abrió una etapa de cambios políticos. Los dirigentes del movimiento intentaron crear un régimen democrático y buscaron un nuevo monarca, ya que consideraban que la monarquía podía mantenerse con una orientación constitucional.
El elegido fue Amadeo de Saboya, que reinó entre 1871 y 1873. Sin embargo, tuvo que gobernar en un contexto de enfrentamientos entre grupos políticos, oposición monárquica y conflictos sociales y militares. La falta de apoyos y la dificultad para estabilizar el país le llevaron a abdicar el 11 de febrero de 1873. Ese mismo día, las Cortes proclamaron la República.
La nueva forma de gobierno no nació de una situación tranquila. España arrastraba problemas económicos, tensiones sociales y guerras abiertas. Además, los republicanos no formaban un bloque unido: algunos defendían una república centralista, mientras que otros apoyaban un modelo federal con mayor autonomía para los territorios.
Los cuatro presidentes de la República
Estanislao Figueras
Estanislao Figueras fue el primer presidente del Poder Ejecutivo de la República. Su gobierno contó con un apoyo limitado. Los sectores más moderados querían consolidar un sistema democrático sin transformaciones demasiado radicales, mientras que muchos trabajadores y campesinos reclamaban mejoras laborales y cambios en la distribución de la tierra.
La situación provocó protestas y levantamientos en distintas zonas, especialmente en Andalucía y Cataluña. A estas dificultades internas se sumó el escaso reconocimiento internacional del nuevo régimen. Figueras no consiguió consolidar su autoridad y terminó abandonando el cargo pocos meses después.
Francisco Pi y Margall
Le sucedió Francisco Pi y Margall, uno de los principales defensores del republicanismo federal. Su proyecto pretendía organizar España como una federación formada por diferentes estados o territorios con amplias competencias. Durante su etapa se elaboró un proyecto de Constitución federal en 1873, aunque nunca llegó a entrar en vigor.
El texto proponía una República Federal compuesta por 17 estados, entre ellos Cuba y Puerto Rico, además de otros territorios de ultramar. También defendía la separación de poderes, la libertad religiosa y medidas relacionadas con la supresión de la esclavitud en las colonias. Al tratarse de un proyecto constitucional, estas propuestas no llegaron a aplicarse como una Constitución vigente.
Pi y Margall intentó resolver las tensiones territoriales mediante la negociación, pero la sublevación cantonal se extendió con rapidez. Ante la imposibilidad de controlar la situación y la presión de diversos grupos políticos, dimitió.
Nicolás Salmerón
Nicolás Salmerón asumió la presidencia con el objetivo de restablecer el orden. Su gobierno empleó al ejército y a la Guardia Civil para combatir la rebelión cantonal y frenar el avance de los carlistas. Aunque logró recuperar el control de varios territorios, sus decisiones generaron fuertes debates en las Cortes.
Salmerón dimitió al negarse a firmar determinadas penas de muerte. Su salida mostró de nuevo la fragilidad de la República y la dificultad de conciliar las reformas políticas con las medidas necesarias para hacer frente a los conflictos armados.
Emilio Castelar
El último presidente de esta etapa fue Emilio Castelar. Su gobierno adoptó una orientación más conservadora y dio prioridad a la autoridad, la defensa del territorio y la recuperación del orden. Para poder gobernar en una situación de guerra y división política, Castelar utilizó medidas más autoritarias y dejó en segundo plano buena parte del programa reformista republicano.
Esta orientación provocó la oposición de varios diputados. Cuando Castelar perdió el respaldo parlamentario, el general Manuel Pavía entró en las Cortes el 3 de enero de 1874 y puso fin a la República parlamentaria. Después se estableció un gobierno presidido por el general Serrano, hasta que la restauración de la monarquía en Alfonso XII, a finales de 1874, cerró el ciclo iniciado en 1868.
Conflictos durante la Primera República
La República tuvo que enfrentarse simultáneamente a varios problemas militares y territoriales. La acumulación de conflictos hizo muy difícil que los gobiernos pudieran aplicar un programa político estable.
- La tercera guerra carlista: el conflicto carlista continuó durante la República y se extendió por zonas del norte y del este peninsular. Los republicanos tuvieron que dedicar importantes recursos a combatir a los partidarios de Carlos de Borbón.
- La guerra de Cuba: en la isla continuaba una insurrección iniciada antes de la proclamación republicana. La guerra exigía tropas y recursos, mientras que los intereses de distintos grupos sociales y económicos dificultaban la búsqueda de una solución.
- La sublevación cantonal: varios municipios y territorios proclamaron su autonomía y crearon órganos de gobierno propios. El movimiento fue especialmente intenso en lugares como Cartagena, donde los sublevados mantuvieron una resistencia prolongada.
El problema del cantonalismo
El cantonalismo estuvo relacionado con una interpretación radical del federalismo. Sus defensores querían que los territorios pudieran organizarse con gran independencia, elaborar normas propias y ejercer directamente buena parte del poder político. Para los republicanos federales, la construcción de la federación debía realizarse mediante un acuerdo y un proceso organizado; para los sectores más intransigentes, podía comenzar desde los municipios y proclamarse de forma inmediata.
Esta diferencia provocó una ruptura dentro del propio republicanismo. La proclamación de numerosos cantones debilitó al Gobierno central y dificultó la coordinación de la administración, el ejército y los servicios públicos. El Gobierno terminó recurriendo a la fuerza para recuperar las ciudades sublevadas, lo que aumentó la tensión entre quienes defendían la autonomía territorial y quienes consideraban imprescindible reforzar el poder central.
Por qué fracasó la Primera República
La breve duración de la República se explica por la combinación de varios factores. En primer lugar, existía una profunda división entre los republicanos sobre la forma que debía adoptar el Estado. En segundo lugar, el nuevo régimen tuvo que actuar mientras continuaban la guerra carlista y la guerra de Cuba. A estos problemas se añadieron las revueltas sociales, la sublevación cantonal y la falta de apoyos firmes entre las élites económicas, los grupos populares y parte del ejército.
La sucesión de cuatro presidentes en pocos meses refleja esa inestabilidad. Cada cambio de gobierno modificaba las prioridades políticas y dificultaba la continuidad de las reformas. El golpe de Pavía acabó con la experiencia parlamentaria republicana en enero de 1874, y la restauración borbónica de diciembre de ese año puso fin a la etapa política abierta por la revolución de 1868.
Autor
Marta Salas
Autora de Aulaversum especializada en Ciencias Sociales. Participa en la elaboración y revisión de contenidos educativos relacionados con historia, geografía, sociedad, economía y organización política. Sus explicaciones buscan relacionar acontecimientos, territorios y procesos sociales para ayudar a comprender mejor cómo se han formado y cómo funcionan las sociedades actuales.