Las partes de la Tierra: capas internas y externas explicadas
La Tierra no es una esfera uniforme, sino un planeta formado por varias capas que se diferencian por su composición, su estado físico y la profundidad a la que se encuentran. Algunas están bajo nuestros pies y otras rodean el planeta. Todas intervienen, de una u otra forma, en las condiciones que hacen posible la vida.
Para estudiar la estructura terrestre se suele distinguir entre capas internas, situadas en el interior del planeta, y capas externas, relacionadas con la superficie y con los elementos que la rodean. Esta división ayuda a comprender fenómenos como los terremotos, el vulcanismo, el movimiento de los continentes, el clima y la existencia de agua y seres vivos.
Las capas internas de la Tierra: resumen
Desde la superficie hacia el centro, la Tierra está organizada en tres grandes capas internas:
- Corteza: es la capa más superficial, sólida y delgada. En ella se encuentran los continentes, los fondos oceánicos y los seres humanos.
- Manto: se localiza bajo la corteza y constituye la mayor parte del volumen terrestre. Está formado sobre todo por rocas muy calientes que, aunque en general son sólidas, pueden deformarse y desplazarse lentamente.
- Núcleo: ocupa la zona central del planeta y contiene principalmente hierro y níquel. Se divide en núcleo externo, que es líquido, y núcleo interno, que es sólido.
Estas capas no se observan directamente en toda su extensión. Los científicos conocen sus características mediante el estudio de las ondas sísmicas, la actividad volcánica, la densidad del planeta y los materiales que llegan desde el interior.
La corteza terrestre
La corteza terrestre es la capa exterior sólida de la Tierra. Es la superficie sobre la que se encuentran los continentes, las islas, los océanos y los fondos marinos. Aunque nos parece muy extensa cuando la observamos, representa una parte pequeña del planeta si se compara con el manto y el núcleo.
No tiene el mismo grosor en todas partes. La corteza continental, que forma los continentes, suele ser más gruesa. La corteza oceánica, situada bajo los océanos, es generalmente más delgada y está compuesta por materiales diferentes. En ambos casos, está formada por rocas y minerales.
La corteza, junto con la zona superior y rígida del manto, constituye la litosfera. Esta capa no es una pieza única: está fragmentada en grandes placas tectónicas. Las placas se desplazan muy lentamente sobre materiales más deformables del manto superior. Sus movimientos pueden provocar terremotos, formar montañas y favorecer la aparición de volcanes.
La temperatura aumenta a medida que se desciende hacia el interior de la Tierra. Por eso, las rocas situadas a gran profundidad están sometidas a temperaturas y presiones mucho mayores que las de la superficie.
El manto terrestre
El manto comienza debajo de la corteza y se extiende hasta las proximidades del núcleo. Es la capa más voluminosa de la Tierra. Está compuesto principalmente por rocas ricas en silicatos y contiene elementos como el hierro y el magnesio.
Una confusión frecuente consiste en imaginar el manto como un océano completamente líquido. En realidad, la mayor parte del manto es sólida, pero sus rocas pueden deformarse y fluir muy despacio debido a las elevadas temperaturas y presiones. En determinadas zonas, una parte del material puede fundirse y originar magma.
En el manto se distinguen, de forma general, una zona superior y otra inferior:
- Manto superior: incluye materiales relacionados con la base de la litosfera. En esta región se producen movimientos lentos que contribuyen al desplazamiento de las placas tectónicas.
- Manto inferior: se encuentra a mayor profundidad y está sometido a una presión muy elevada. Sus materiales siguen siendo sólidos, aunque pueden moverse lentamente durante largos periodos.
El calor interno de la Tierra favorece movimientos de convección en el manto. En ellos, los materiales más calientes tienden a ascender y los más fríos, a descender. Estos desplazamientos no explican por sí solos todos los movimientos de las placas, pero forman parte de los procesos que intervienen en la dinámica interna del planeta.
El magma que alcanza la superficie a través de una erupción volcánica procede de zonas del interior en las que existe material fundido. Cuando ese material sale al exterior, recibe el nombre de lava.
El núcleo de la Tierra: núcleo externo e interno
El núcleo es la parte más profunda de la Tierra. Está formado principalmente por metales, sobre todo hierro y níquel, y se divide en dos zonas con distinto estado físico.
El núcleo externo
El núcleo externo está compuesto por metal líquido. Las temperaturas son muy elevadas, pero también existe una presión enorme. El movimiento de este material conductor genera el campo magnético terrestre, una región que rodea el planeta y ayuda a protegerlo frente a parte de las partículas procedentes del Sol.
La existencia de una zona líquida en el núcleo se dedujo, entre otras pruebas, mediante el comportamiento de las ondas sísmicas. Algunas ondas atraviesan los materiales sólidos de una manera distinta a como se propagan por los líquidos, y su recorrido permite conocer que en el interior hay una capa con características diferentes.
El núcleo interno
El núcleo interno se encuentra en el centro de la Tierra. Aunque su temperatura es incluso mayor que la del núcleo externo, la presión es tan intensa que el material permanece en estado sólido. Se considera una gran esfera metálica formada principalmente por hierro y níquel.
Durante la formación del planeta, los materiales más densos tendieron a hundirse hacia el centro, mientras que otros menos densos quedaron en zonas superiores. Este proceso contribuyó a organizar la Tierra en capas de distinta composición y densidad.
La información sobre el núcleo procede fundamentalmente del análisis de las ondas sísmicas y de los cálculos relacionados con la masa, la densidad y el campo magnético terrestre. Por tanto, las representaciones del núcleo son modelos científicos elaborados a partir de varias pruebas, no observaciones directas del interior.
Las partes externas de la Tierra: resumen
Además de las capas internas, la Tierra puede describirse mediante varias envolturas o sistemas externos. No todas son capas compactas colocadas una encima de otra; algunas son conjuntos de elementos que interactúan en la superficie del planeta.
- Atmósfera: es la envoltura de gases que rodea la Tierra.
- Hidrosfera: reúne el agua del planeta en estado líquido, sólido y gaseoso.
- Biosfera: comprende los lugares donde existe vida y las relaciones entre los seres vivos y su entorno.
- Litosfera: es la parte rígida y externa de la geosfera, formada por la corteza y una zona superior del manto.
Estas partes están relacionadas. Por ejemplo, la atmósfera aporta gases y participa en el clima; la hidrosfera interviene en el ciclo del agua; la litosfera proporciona el suelo y los minerales; y la biosfera incluye a los organismos que viven en esos ambientes.
La atmósfera
La atmósfera es la envoltura gaseosa que rodea la Tierra. Está compuesta principalmente por nitrógeno y oxígeno, además de otros gases presentes en cantidades menores. Su composición y sus propiedades no son iguales en todas las alturas.
Esta envoltura cumple varias funciones importantes. Contribuye a mantener una temperatura adecuada, permite la respiración de muchos seres vivos, participa en la formación de nubes y precipitaciones y frena o desintegra numerosos fragmentos rocosos que entran desde el espacio.
La atmósfera también contiene la capa de ozono, una zona con mayor concentración de ozono que absorbe buena parte de la radiación ultravioleta del Sol. Esta protección es fundamental para los organismos, ya que una exposición excesiva a esa radiación puede resultar perjudicial.
Principales capas de la atmósfera
- Troposfera: es la capa más cercana a la superficie. En ella se producen la mayor parte de los fenómenos meteorológicos y se concentra buena parte del aire atmosférico.
- Estratosfera: se sitúa sobre la troposfera e incluye la zona en la que se concentra la mayor parte del ozono atmosférico.
- Mesosfera: está por encima de la estratosfera. En esta región se desintegran muchos meteoroides al entrar en contacto con la atmósfera.
- Termosfera: presenta temperaturas muy elevadas y en ella se producen fenómenos relacionados con partículas solares y con la ionización de los gases.
- Exosfera: es la zona más exterior y se va haciendo cada vez más tenue hasta enlazar con el espacio.
La ionosfera no siempre se considera una capa independiente, porque se extiende por varias regiones de la atmósfera. Se caracteriza por la presencia de partículas cargadas eléctricamente y tiene importancia en fenómenos como las auroras y la propagación de ciertas ondas de radio.
La hidrosfera
La hidrosfera incluye toda el agua de la Tierra. Comprende los océanos y mares, los ríos, los lagos, las aguas subterráneas, los glaciares, la nieve y el vapor de agua presente en la atmósfera.
El agua cambia continuamente de lugar y de estado mediante el ciclo del agua. El calor del Sol favorece la evaporación; después, el vapor puede condensarse y formar nubes. Cuando el agua cae en forma de precipitación, una parte se infiltra en el suelo, otra circula por la superficie y otra puede quedar almacenada en forma de hielo.
La hidrosfera es esencial para los ecosistemas y para las actividades humanas. También modifica el relieve mediante la erosión y participa en la regulación de la temperatura del planeta.
La biosfera y la superficie terrestre
La biosfera es el conjunto de zonas de la Tierra en las que se desarrolla la vida. No forma una capa uniforme de grosor exacto: incluye partes de la atmósfera, de la hidrosfera y de la litosfera en las que pueden vivir organismos.
En la biosfera se producen intercambios constantes de materia y energía. Las plantas, las algas y algunos microorganismos captan energía para fabricar materia orgánica; los animales y otros seres vivos obtienen energía al alimentarse; y los descomponedores devuelven sustancias al suelo y al agua. De este modo, la vida está conectada con las demás partes del planeta.
La superficie terrestre es, por tanto, el resultado de la interacción entre las capas internas y externas. El calor del interior puede originar volcanes y movimientos tectónicos, mientras que el agua, el aire y los seres vivos transforman lentamente las rocas y el relieve.
Diferencia entre las capas internas y las externas
Las capas internas se organizan desde la corteza hasta el centro del planeta y se diferencian principalmente por su composición, densidad, presión y estado físico. Son la corteza, el manto y el núcleo, dividido a su vez en externo e interno.
Las partes externas están relacionadas con la superficie y con el entorno inmediato de la Tierra. Entre ellas se encuentran la atmósfera, la hidrosfera, la biosfera y la litosfera. Estas envolturas interactúan entre sí y hacen posible que existan ecosistemas y condiciones adecuadas para la vida.
Comprender ambas estructuras permite explicar por qué se producen terremotos, cómo se forman los volcanes, de dónde procede el campo magnético, cómo circula el agua y qué factores hacen de la Tierra un planeta habitable.
Vídeo explicativo
Autor
Elena Vidal
Autora de Aulaversum especializada en Ciencias Naturales. Participa en la elaboración y revisión de contenidos sobre biología, seres vivos, cuerpo humano, medio ambiente, geología y ciencias de la naturaleza. Sus explicaciones buscan relacionar los conceptos científicos con fenómenos cotidianos para facilitar su comprensión y despertar el interés por el entorno natural.